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martes, 28 de noviembre de 2017

Un abans i un després del 1 d’octubre





El 1 de octubre ha cambiado todo el escenario político, tanto en Catalunya como en España. Y lo que aún es más importante, en Europa. Las cargas policías, las imágenes de violencia injustificada ante unos ciudadanos pacíficos que defendían sus colegios para poder votar, ha llegado a los europeos, hay líneas de derechos humanos dentro de una democracia que no se pueden pasar. Por fin, ha dejado de ser un “asunto interno”.

Rajoy y su gobierno se han dejado llevar por corazón lleno de odio hacia lo catalán y no ha utilizado la cabeza. “A cualquier precio y de cualquier forma” un “a por ellos” que gritaba la gente. Y ahora toda Europa o casi, denuncia la violencia ocurrida en Catalunya. Pero la prepotencia del gobierno español no tiene límites, sabiendo, como al menos deberían saber, que había visitantes, periodistas e incluso observadores internacionales han declarado: “Que a pesar de las dificultades en que se ha producido el referéndum, todo ha sido correcto y que el resultado se da por bueno”. Pues, aun así, el presidente Rajoy esa misma noche del 1-10, en el comunicado de prensa hace hincapié en que no ha habido urnas, ni votos y que no se ha efectuado el referéndum. ¡Cómo alguien puede ser tan inútil!

Como ha negado para ofensa de los catalanes que lo hemos sufrido, los 844 heridos, las declaraciones de proporcionalidad de la carga policial a personas que levantaban sus manos en señal de paz. No hay perdón, no hay olvido. Sus palabras hirientes como la de todos del PP e incluso la del monarca, del que no merece ni dos palabras, ya no nos hacen ni efecto. Solo un objetivo, hoy más deseado que nunca. Ser la República Catalana.

El diez de octubre, el día esperado por muchos catalanes. La declaración del presidente Puigdemont ante el parlamento, ha dejado a una mejoría, creo que, sin error a equivocarme, una sensación agridulce.
Por una parte, dimos un paso muy decisivo, e incluso simbólicamente se firmó la independencia, sin ser una DIU, se abrió un proceso de negociación temporal que, en las tres semanas posteriores no fructíferó.
El 26-10 fue de infarto para muchos, cuando a las doce del mediodía los informativos daban la noticia de que el presidente convocaba elecciones. Decepción, estupefacción y muchas más emociones contradictorias. Entre intentar entender la estrategia del presidente o si había traicionado a los catalanes del 1-10. A las cinco de la tarde todo se aclara y ante una nueva declaración el proceso sigue reuniendo a la cámara del parlamento a todos los diputados.

El 27-10 a las 15,35 de la tarde quedará en la memoria y en los libros de historia de Catalunya, se proclama La República Catalana.

Tessa Barlo



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